¿Dónde reside el alma?

Parece una pregunta sencilla pero está llena de controversia. Tanto los científicos como los grupos religiosos, pasando por los metafísicos y pseudo-curanderos, todos ellos en algún momento, han sentido la tentación de preguntarse ¿Dónde reside el alma humana?

Partiendo de una definición básica y rudimentaria, se dice que el alma está en cualquier objeto moviente y no-inerte. Es decir, una piedra por sí sola no tiene alma, pero sí una planta o un animal. Aunque estén regidos por leyes biológicas básicas (crecer y reproducirse) estos elementos tienen misiones definidas y por tanto tienen alma. La parte que nos interesa es la versión antropológica, el alma humana. Tomás de Aquino describe al ser humano como material por una parte (su cuerpo) y no material por otra (su alma espiritual). El ser humano está inmerso en lo material y obedece a sus leyes básicas de espacio y tiempo. A la vez, muestra que no es material del todo pudiendo ir más allá del espacio y del tiempo con su razón: planificar el futuro o disponer los arreglos sobre un espacio existente en su vida diaria.

El Papa Juan Pablo II en locución dominical, publicada en L’Osservatore Romano (14/01/1990), dijo que “los animales poseen un soplo vital recibido de Dios”, citando los Salmos 103 y 104, siéndoles reconocida, por tanto, el ‘alma sensitiva’ (griego ‘pneuma’, soplo, aire), sin olvidar que el vocablo ‘animal’ proviene del latín ‘anima’ (alma). “Los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores”.

Es obvia la trascendencia del alma en el sentido metafísico para todas las religiones, algunas creen en la inmortalidad del ánima en un solo cuerpo y que se une a su creador una vez pase a la muerte la parte material (cuerpo humano) en este caso sería el cristianismo, pero por otra parte tenemos la inmortalidad del alma pero reincidiendo en un nuevo ser. La reencarnación es una creencia hindú donde se habla de la vida que hay una transmigración del alma a eso se le llama la rueda de samsara, la muerte es cuando el alma pasa de un cuerpo a otro según sus acciones o de cómo lleva su vida, a ese proceso del alma se le dio cambios y se conoció como Darma que es el resultado de buena vida u obrar bien y el karma es todo aquello que tiene que vivir necesariamente para aprender de la vida para que en otra vida pueda llegar ser mejor persona.

  El doctor Duncan McDougall realizó una serie de experimentos para probar la pérdida de peso supuestamente provocada por “la partida del alma del cuerpo, al morir”. McDougall pesó pacientes moribundos y perros para demostrar que el alma es tangible,  Todos los resultados obtenidos en sus experimentaciones no se acercaron a los 21 gramos, para la leyenda, esta cifra se convirtió en sinónimo de la medida de la masa del alma

21

21 gramos película de Alejandro González Iñárritu

Entonces tenemos que un animal tiene un “aire de alma” que le hace tener decisiones propias y conciencia, capacidad de dolor y sufrimiento, de amar y placer. El ser humano por ende es evidente que contiene “algo” que lo hace especial. Ese don que manifiesta en pensamientos profundos, reflexiones y hasta puede ser la razón de la capacidad de creación de cualquier rama del arte. Ese ingenio fue transmitido por un Dios superior y forma parte de nuestro ADN particular. Es inmutable e intransferible y perdura en el tiempo.

Aquí aparece una nueva reflexión: ¿Nuestra identidad se forja con nuestro cuerpo y decisiones o es cuestión de algo más etéreo y menos palpable como lo es alma? ¿Yo soy yo cuando me miro al espejo? ¿Está mi identidad individual definida por un producto perecedero? Se preguntarán por qué diablos cuestiono esto. Fácil.

¿Y si cambiamos el cuerpo?¿ Seguiremos siendo nosotros mismos? Esos tatuajes, cicatrices, peinados, músculos, piercings, ropa, casa, coche, lazos familiares y amigos se desvanecen. Esto lleva a otro debate:

¿Dónde se almacenan nuestras experiencias? ¿Nuestro YO VERDADERO?

El cuerpo, el cerebro, el corazón…el alma. En el momento que podamos intercambiar nuestras carcasas obsoletas y caducas biológicas (cuerpo humano) y transmitamos nuestro SER a otro ente como podrá ser una máquina (crear híbridos máquina-humano) ¿Seremos nosotros mismos?

ghost

Ghost in the shell

No tener cuerpo físico o ser creado a partir de retazos de máquinas (Frankestein) no elimina de la ecuación que puedas seguir sintiendo el mundo alrededor tuya. Poder estremecerte con una canción o apreciar la unión entre dos personas. Solo cuando podamos descubrir que hay detrás de la Inteligencia Artificial y ver su evolución a lo largo de los años, nos daremos cuenta de la realidad existencial del alma.

¿Si los androides pueden soñar, definir su propia personalidad y reconocer su autoconciencia del YO como elemento creado, no es eso un paso para tener alma? Es lo más parecido al ser humano, también hemos sido creados, hemos sido dotados por un “aire especial” que nos da la sabiduría.

 

andoride

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